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domingo, 17 de enero de 2010

Lecturas recomendadas: Narrativa

Para adentrarnos en el estudio de los géneros narrativos, os aconsejo la lectura de estos artículos:

- El texto narrativo (las características básicas del texto narrativo), de Lourdes Domenech. 
- ¿Cómo se analiza una novela? Teoría y práctica del relato I y II, de Carolina Molina Fernández.
- Los personajes o actantes en el relato, de María Isabel Larrea.

martes, 1 de diciembre de 2009

Canon literario

El término “canon”, del griego kanón, remite al concepto de “vara o norma” de medir. Dentro del sistema literario, el concepto de canon subraya la existencia de un modelo o una proporción ideal al momento de considerar las obras literarias. Esa suma, el llamado canon literario es, en términos amplios, el total de obras escritas y orales que aún hoy subsiste.


 Sin embargo, ese canon potencial se ve limitado desde un primer momento por la imposibilidad de acceder a todas las obras literarias. Así que todo canon es sólo una parte de una quimérica totalidad literaria y, por lo mismo, no hay un solo canon, hay muchos...
La primera vez que se usó esa calificación para textos escritos se refería a textos del ámbito religioso, al definir qué obras pertenecían al canon bíblico cristiano. Se habla de canon oficial, canon occidental, canon escolar, canon personal... 
Otro autor, Enric Sullà, nos propone una definición aparentemente más sencilla y normalmente aceptada: 
El canon literario es «una lista o elenco de obras consideradas valiosas y dignas por ello de ser estudiadas y comentadas»
Pero ¿quién decide qué obras merecen estar en ese canon? ¿quién valora lo valioso? ¿cómo se valora? ¿por qué hay libros que merecen ser estudiados y otros no?
Harold Bloom, en su libro El canon occidental  (ver reseña), considera que el canon es una lista de supervivientes que se han abierto paso gracias a la fuerza estética de sus obra.
Otros estudiosos reniegan de ese compendio de libros escrito por hombres blancos europeos muertos, que no representan el punto de vista de muchos otros en las sociedades contemporáneas alrededor del mundo. Por ejemplo, el canon excluye con frecuencia la literatura producida por mujeres, esclavos, homosexuales y disidentes políticos y la que tiene más interés humano y social que meramente estético y se ve frecuentemente forjado por intereses económicos y culturales que excluyen a las minorías.
Y es que, efectivamente, además de los estéticos muchos otros valores han participado en la elección de las obras que hoy conservamos, leemos y enseñamos en las aulas.
La idea del canon, desde una perspectiva personal, podría considerarse también como el cuaderno donde copiamos los textos y títulos que deseamos recordar, que tuvieron algún significado especial para nosotros.
Ese canon personal sería seguramente una mezcla de todos esos libros que nos han obligado a leer en la escuela; de las historias y los cuentos de la infancia; de las lecturas influídas por los "mayores" (los padres, los abuelos, los hermanos...),  a través  de sus regalos, o por los "admirados" (un amigo, un profesor, un actor de cine o una cantante...); de los descubrimientos propios... 

Os invito a leer el artículo de Nazaret Fernández Auzmendi, El canon literario, un debate abierto, en el que se profundiza en el tema y en el que, a lo mejor, encontrais respuestas a algunas de estas preguntas. ¿qué es el canon?, ¿qué importancia tiene? ¿qué obras literarias deberían enseñarse y por qué? ¿cómo se forman y transforman los cánones?, ¿qué grupos o clases sociales se representan mediante el canon?, ¿qué esconde el canon?

Nuestra tarea para el próximo viernes girará en torno a estas cuestiones.

Además, os propongo un "JUEGO": Visitad esta página, "Los 100 mejores libros de la literatura universal", y dejad aquí un comentario con el número de libros de esa lista que os habéis leído y una opinión personal sobre este tipo de listas.

domingo, 1 de noviembre de 2009

¿Leer sirve para algo bueno?

¿Son menos corruptos, despóticos, coléricos o violentos quienes leen? La lectura tiene una utilidad sensorial y una utilidad práctica, pero tal vez no tenga ninguna utilidad ética, que es la que más se pregona.

La ópera ha sido considerada siempre el espectáculo artístico más completo y refinado. Aúna música, literatura y teatro. Para disfrutarla hay que ser una persona cultivada y tener educadas todas las capacidades estéticas. Es necesario, además, poseer una sensibilidad especial. Podríamos decir, por lo tanto, que los amantes de la ópera forman parte de un linaje extraordinario. De una quintaesencia humana. En febrero de 2001, sin embargo, los socios del Círculo del Liceo de Barcelona -quintaesencia de la quintaesencia- decidieron rechazar el ingreso en el club operístico de las diez mujeres que, después de siglo y medio de absoluta hegemonía masculina abolida en unos nuevos estatutos, habían solicitado la admisión. Entre esas mujeres -por si alguien duda de sus méritos- estaba Montserrat Caballé. Es decir, los seres más sensibles, los que se conmovían hasta el retorcimiento del alma con la música de Verdi, con la voz doliente de María Callas o con las quejas de amor de Madame Butterfly, se comportaban en la vida real como gañanes de taberna.